Anclaje PNL
Isaias Sharon
Isaias Sharon Publico el 17 abril 2018

Anclaje en PNL: ¿Qué es y para qué sirve?


Seguramente hay un olor que te recuerda a una persona especial, una situación que te atemoriza siempre, una canción que te transporta a un lugar determinado o un lugar que te llena de paz. Sí, a todos nos pasa. Todos tenemos anclajes, que nos llevan a sentirnos de una determinada manera.

Basado en el condicionamiento clásico de Pavlov, y potenciados por los conocimientos de la neuro-asociación, los anclajes que se utilizan en la PNL se enfocan en la teoría de que las personas tienen la capacidad de crear estados de ánimo a los cuales las personas podemos regresar posteriormente, y esto lo podemos gatillar por un estímulo sensorial particular.

Es así como bajo la asociación de causa-efecto o estímulo-respuesta, las personas son capaces de encontrar diferentes estados de ánimo, y que nos pueden acompañar e incluso invadir en el día a día. 

 Dicho esto, y partiendo de la idea de que todo lo que ha sido creado por el hombre fue concebido en la mente con anterioridad, es necesario poder tener la capacidad de condicionar la mente con anclajes funcionales, que sean positivos, que otorguen poder; y nos ayuden a alejar aquellas disfuncionales que son negativas y que incluso suelen paralizar.

 

¿Por qué usar el anclaje en PNL?

Aunque la respuesta parece obvia, va más allá de crear un estado favorable para una acción, teniendo una repercusión importante en la eliminación de fobias, la disminución de la depresión y la ansiedad, y hasta sirve para empoderarte en situaciones en las que te sientes vulnerado o inseguro.

Estos anclajes guardan una relación directa con los sentidos, por lo que pueden ser visuales, auditivos o kinestésicos, y te servirán para crear imágenes sensoriales que te permitan sentirte a gusto en los momentos que lo necesites.

¡Vamos con un ejemplo!

Supongamos que deseas crear un anclaje que te llene de seguridad y confianza. Entonces, piensas en una situación que te lleve a ese estatus. Observa con detenimiento todo lo que hay a tu alrededor, pon atención a cada detalle, escucha todo lo que hay en ese momento, y repite alguna frase que te pueda trasladar de inmediato a ese estatus.

Repítelo unas tres o cuatro veces, hasta que lo hayas fijado en tu mente y tu cerebro pueda procesarlo. Ten presente que este ejercicio es estrictamente personal y es importante la experiencia individual, para crear verdaderos anclajes efectivos.

Luego, ponte a prueba. Enfréntate a situaciones en las que puedas usar ese anclaje y mira si es efectivo o no. De serlo, ¡felicidades! No sabes cuán positivo puede ser esto para tu vida. Si no lo lograste, solo es cuestión de reforzar el ejercicio y ver los resultados.

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