Riesgo Psicosocial en el trabajo el bienestar de las personas al servicio de las Organizaciones.
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Smart Coach Publico el 30 mayo 2019

Riesgo Psicosocial en el trabajo: el bienestar de las personas al servicio de las Organizaciones.


El riesgo psicosocial en el trabajo constituye un factor más para sumar a aquellos elementos que son susceptibles de enfermarnos. Su principal diagnóstico es la Neurosis Laboral, concepto regulado en Chile por la ley 16.744 y que establece relación de causa y efecto entre las funciones designadas a un trabajador y la acumulación de tensión psíquica que conlleva la disfuncionalidad entre el diseño o condiciones laborales y las habilidades de las personas.

Lo anterior parece interesante de leer pero en la práctica aún quedan demasiados vacíos que llenar. Hasta hoy, algunas organizaciones y personas consideran que sobrellevar el estrés que produce el trabajo, cualquiera sea el origen, es responsabilidad de la persona que lo padece, como si fuera una competencia implícita en el perfil de cualquier trabajador. Pero esto no ha sido ni será nunca así, y por ello hoy en día proliferan las enfermedades mentales asociadas a aquellas que resultan disfuncionales y desadaptativas respecto a un entorno cambiante, competitivo, deshumanizado, multifuncional, tecnológico, despersonalizado, entre otras. Entonces, no habiendo universidades que entreguen habilidades sociales para enfrentar malos ambientes interpersonales, no habiendo institutos que colaboren con capacidad de asumir roles y responsabilidades que están por sobre o por debajo de tus habilidades y no habiendo una cultura que oriente a las jefaturas a convertirse en modelos altruistas de inspiración para el surgimientos de nuevos liderazgos, entonces recién podemos comprender que los altos directivos son los encargados de generar una relación virtuosa entre el progreso de una empresa o institución y el bienestar de sus colaboradores.

La OMT postula como premisa fundamental que el trabajo no debe enfermar a las personas, y por otra parte los países de la OCDE dirimen sus postulados en torno a reconocer en sus colaboradores el mayor capital de una organización. Siendo así la premisa, ¿qué significado le podemos dar a estos postulados para hacerlos operativos? En primer lugar, debemos llevar la reflexión a una agenda de discusión política, entendiendo que los cambios en la cultura se fundamentan mayormente con el consenso popular (al menos representativo) de ideales que respondan a la necesidad. Es por ello que, a partir del año 2015, la Superintendencia de Seguridad Social SUSESO por medio de la ley 16.744, ha instruido a todas las organizaciones laborales que cuenten con 10 o más trabajadores que midan cuan expuestos se encuentran sus colaboradores a factores estresores que puedan incidir en la salud mental, por medio del instrumento SUSESO ISTAS 21, para luego disponer de medidas que mitiguen la exposición al riesgo evaluado.

Hasta aquí hay intención, algo de voluntad, pero escaso desarrollo técnico que sea pertinente a la magnitud del problema. Entonces, tan importante como es una ley que considere la evaluación de enfermedades laborales es trascendental contar con profesionales expertos en prevención de riesgos psicosociales a partir del conocimiento de los agentes patógenos y de la organización como estructura y cultura incidente. Con el enfoque correcto, los riesgos psicosociales y el estrés relacionado con el trabajo se pueden prevenir y gestionar con éxito, independientemente del tamaño o tipo de la empresa. Se pueden manejar de la misma manera lógica y sistemática que otros riesgos del entorno laboral. Entonces, el manejo del estrés no es solo una obligación moral, también es una buena inversión para los empleadores.

Una organización de alto impacto reconoce que hay demandas cambiantes y una presión creciente en el lugar de trabajo, y por ello deberá avanzar en la implementación de medidas voluntarias adicionales para promover el bienestar mental. Para que el proceso sea exitoso es crucial que los colaboradores también estén involucrados. Los trabajadores y sus representantes son los que mejor comprenden los problemas que pueden surgir en su lugar de trabajo. La participación de los empleados garantizará que las medidas implementadas sean apropiadas y efectivas y además serán ajustadas a sus propios potenciales, entendiendo que los recursos personales que surgen de una adecuada calidad de vida laboral no solo son una fuente inagotable de productividad, sino un complemento que perpetúa el progreso de todos los actores.

¿Te gustaría leer más artículos que tienen relación con el riesgo psicosocial? ¡Te invitamos a leer nuestra octava edición de Smart Coach Magazine

SC Magazine 2019 Abril


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